encuentro internacional
2007
17, 20, 21 y 22 de Septiembre
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Jueves, 20 de Septiembre

LCE: aula 105

NSLM + HUMO + BDBanda

NSLM: Max y Pere Joan
La revista NSLM (Nosotros somos los muertos) apareció oficialmente en 1995, autoeditada por Max y Pere Joan, siendo considerada, desde su debut, como una de las cabeceras más innovadoras y reconocidas del cómic español. La publicación, pensada expresamente para dar nueva vida al cómic independiente y alternativo, ha recogido en sus páginas autores autóctonos y extranjeros tan dispares y de tan reconocido prestigio como: Gallardo, Núñez, Fito, Sequeiros, Adanti, Olivares, Brieva, Alcázar, Ágreda, Pepo Pérez, Spiegelman, Doucet, Ware, Cooper, Andersson y Dorgathen, entre otros. NSLM ha sido coeditada en su última época por Inrevés y Sins Entido y, tras haber obtenido algunos galardones como el Diario de Avisos 2005 o el Punt Vermell 2003, desaparece en 2007 con su número 15.
www.inreves.com

HUMO: Juanjo el Rápido
Juanjo el Rápido saca a la luz en 1993 La más bella, junto a Pepe Murciego y Diego Ortiz. Tras cinco años y cinco números, Juanjo se desvincula del fanzine y se dedica a Idiota y Diminuto, que había aparecido en febrero de 1997. Dirige, produce, maqueta y distribuye este fanzine de historieta hasta septiembre de 2001. Animado por Raúl García y coaligado con Nacho Casanova saca a la luz TOS en mayo de 2002, editado por Sins Entido, y se mantiene este equipo de trabajo durante un año. A partir del número 4, la dirección pasa en solitario a Juanjo, el diseño sigue siendo de Raúl García y la editorial que recoge el testigo es Astiberri. Durante 13 números se mantiene la periodicidad trimestral. En noviembre del mismo año, con la misma editorial, y siendo Juanjo responsable de maquetación y dirección de imágenes empieza a caminar HUMO, su último proyecto, que ha puesto en la calle 7 números.
www.juanjoelrapido.com

BD BANDA: Kiko da Silva
Dirige la revista BD Banda y la colección de álbumes homónima. Contribuyó a dos de las principales iniciativas de cómic infantil-juvenil en España en las últimas décadas, las revistas Golfiño y Mister K. Actualmente colabora en la revista El Jueves; publica la serie Mario, el becario en la revista Capital; desarrolla su faceta de humorista gráfico en La Voz de Galicia y es ilustrador de libros para niños. Desde noviembre del 2007 dirige y edita la revista humorística gallega Retranca. Dicha revista recibió el Premio del Público en el Saló del Cómic de Barcelona 2007, y este año ha visto la luz O humor non engorda…!, que recoge una selección de trabajos como humorista gráfico durante sus diez años de carrera profesional.
http://kikodasilva.blogspot.com/

MODERA LA MESA: Ángel de la Calle
Autor de Modotti una mujer del siglo veinte, obra por la que fue nominado como mejor obra y mejor guión en los premios del Salón de Barcelona, y obtuvo el Premio de la Crítica en 2005. En 2006 vieron la luz Diarios de festival, obra autoeditada que inaugura en nuestro mercado el género del diario personal de un autor en formato de historieta, y la historia Entre líneas, con guión de Jorge Díaz, para el libro Nuestra guerra civil de Ariadna editorial. También es autor de las monografías Hugo Pratt, la mano de Dios y El Hombre Enmascarado, en el sendero, ambas en 2007.
Codirector de la revista de análisis de cómic Dentro de la Viñeta, y codirector y creador de las Jornadas Internacionales del Cómic Villa de Avilés, también es responsable de las actividades de cómic de la Semana Negra de Gijón.

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AC:
Vamos a hablar de la autoedición en España, y para ello están con nosotros Juanjo El Rápido, Kiko da Silva, Max y Pere Joan.
Juanjo el Rápido está haciendo actualmente HUMO, que si bien es una revista que sale con una editorial, es un producto que podemos considerar autoeditado, aunque luego hablaremos de los diferentes tipos de autoedición que pueden cohabitar o coexistir.
Kiko da Silva es el responsable de BDBanda, una revista hecha en Galicia, pero que pretende tener proyección más allá de Galicia, y que también es una revista autoeditada; a parte de esto, también trabaja en otros medios de edición normal, revistas generalistas como El Jueves.
Max es autoeditor, o ha sido, y con Inreves ha editado a otros autores y ha editado también su obra, y también es editado por editoriales generalistas y no necesariamente independientes, no pertenecientes a un gran grupo editorial. Y Pere Joan comparte con Max el sello Inrevés, y también publica o ha publicado en editoriales generalistas.
Me gustaría tratar de limitar la charla a la autoedición, porque la autoedición no creo que lo podamos considerar editar un fanzine, no sé hasta que punto lo podemos considerar autoedición. Y la autoedición en España debe provenir por lo menos y sin tratar de hacer mucha historia, desde que alguna gente se fue de Bruguer y creo el Tiovivo, pero en la época que yo recuerdo la gente que formó la revista Rambla fueron teóricamente autoeditores, y la gente que formó Metropol, que eran profesionales que trabajaban para editoriales normales y crearon una plataforma editorial, en concreto en revistas. De tal forma que se puede ser autoeditor, y a la vez ser editado también.
Me gustaría que ahondaseis en vuestra historia como autoeditores.

JR:
En mi caso, es el caso de dos compañeros de facultad que se juntan con un tercero para editar una revista de arte, que se llama La Más Bella, pero yo ya no estoy en ella. Hicimos un número por año, sacando fuerzas de flaqueza y dedicándonos cada uno a lo nuestro: Diego era fotógrafo, Pepe era pintor-artista-performer, y yo era más historietista.
Entre los tres hicimos cinco números de una publicación que ahora está en las hemerotecas, o en las tiendas de revistas de arte, en algún sitio se puede encontrar todavía, pero que creo que fue un hito de la autoedición, fundamentalmente gracias al esfuerzo de Diego y de Pepe, porque yo luego me aparté del proyecto y ahora la revista tiene muchísima más fama de cuando yo estaba, cosa que es bastante triste,… Además cuando me fui me sustituyeron por una máquina, una expendedora de fanzines, que se llamaba la Bellamatic, y en la que echabas dinero como las chocolatinas del metro, y salía una revista en vez de una chocolatina… Y desde que cambiaron, pusieron la máquina y me quitaron a mi, la revista va mejor. Esto es una constante a lo largo de mi historia como faneditor… que todo es desastroso….
Después de hacer esto, mientras estábamos preparando el número 5 de La Más Bella, se hizo el primer número de Idiota y Diminuto, un fanzine que salió cada seis meses al principio, y después cada tres meses, durante quince números. Ahí la responsabilidad era totalmente mía: yo era el editor, director, maquetista, distribuidor, yo ponía las pelas, y tuve la suerte de conocer a docenas y docenas de autores que quisieron colaborar en el proyecto y le dieron el relleno a esta empanada, que sin aquello no habría sido nada. Salieron 15 números, gracias en gran medida a la generosidad de la editora, de la persona que tenía la imprenta, que era Montse Salazar, y que nos regaló varios números… cuando veía que las cosas iban extremadamente mal, directamente decía “este número no te lo cobro, se lo cobraré a otro cliente”…Así, los números 7, 8 y 9 de Idiota y Diminuto no los pagué porque no me los cobró, y gracias a esto la revista siguió hasta el número 15.
Después de Idiota y Diminuto no me quedaban ganas de hacer nada, porque había perdido mucho dinero, y muchos amigos, y me habían salido muchas canas…. a partir de ahí yo no iba a hacer nada, pero el empuje de amigos hizo que me embarcase en otro proyecto… TOS surgió porque Raúl García, diseñador gráfico, quería diseñar una revista; Nacho Casanova quería dirigirla conmigo; y Jesús Moreno puso la pasta y los contactos para que saliese adelante, amén del apoyo de Injuve, con Jorge Díez. Salieron cuatro números en estas condiciones, y después cambiaron un poco las condiciones y de Sins Entido pasamos a Astiberri, y al final hicimos 13 números de un tebeo editado por diferentes editores, dirigido por diferentes personas, pero siempre con la misma personalidad.
A partir de ahí ya no me quedaban ganas de hacer nada más, y decidí no hacer nada más hasta que me convencieron para hacer otra revista, que se llamó Humo, esta vez editada por Astiberri; por ahí está el señor Javichu, que es uno de los responsables de que Humo viese la luz, y que pudiésemos hacer una cosa que nadie se jacta de hacer, y es vender humo, aunque nos gustaría vender mucho más de lo que vendemos. Humo lleva 7 números en el mercado, es un concepto distinto de lo anterior porque en lo que había hecho hasta ahora nadie cobraba nadie por su trabajo, y sin embargo en Humo nadie cobra tampoco nada por su trabajo, pero después se editan unos álbumes individuales de cada autor en los que sí se cobra, por royalties, beneficios, o como ellos hagan… Humo es un campo de pruebas, para que luego todo salga a la luz de manera más ampliada y vistosa, cada vez con un autor diferente. El primer álbum que ha sacado la colección Humo, ahora que Humo va a desaparecer, es `El Gabinete del Doctor Salgari´ de Santiago Valenzuela, y el siguiente casi seguro que será de Toño Benavides, y ahí vais a tener en el mercado una serie de álbumes de autores que iniciaron su andadura en la revista Humo. Y hasta ahora esto es lo que hecho…

KS:
Yo realmente entré en el mundo de la autoedición un poco por concienciación, igual un poco por cariño al lugar donde he nacido. Galicia es una comunidad autónoma que, a nivel cultural, tenemos problemas con la lengua, hay pocos habitantes y hay pocos que hablen gallego. Teníamos también un problema muy grande, y es que en Galicia no hay prácticamente nada editado de cómic en nuestra lengua.
En 2001, cuando puse en marcha BDBanda, no había ni fanzines, y no sé porqué ni cómo lo hice pero convencí a un librero, que no me conocía de nada, para que me ayudara… yo estaba estudiando bellas artes, había ido cuatro o cinco veces a su librería, y una de dos, o le di pena o le vendí muy bien la idea, el caso es que puso un millón de pesetas, junto con otro millón de pesetas que puse yo, para montar lo que hoy en día es BDBanda.
Ese primer número nació con un espíritu: intentar poder publicar cómic en gallego, y al mismo tiempo que todos los autores que conocíamos y que trabajaban en Galicia tuvieran una manera de enseñar su trabajo en buenas condiciones. Por eso BDBanda tiene una imagen de catálogo más que de fanzine, no hay una línea editorial, ni una temática por número, son que seleccionábamos aquellos trabajos que creíamos que tenían la suficiente calidad como para ser mostrados a editores.
Así estuvimos desde 2001 hasta el 2003-04, en que la cosa creció más de lo que pensábamos… nunca creímos que BDBanda llegaría a formar lo que se formó en Galicia con aquellos fanzines…. Son fanzines editados a todo color, valía mucho dinero editarlos, y no ganábamos muchísimo vendiéndolos; teníamos bastante suerte de que la militancia de los gallego-parlantes nos apoyaba, y entendían el esfuerzo que estábamos haciendo en sacar esa publicación en gallego y no en español, y eso nos permitió poder autofinanciarlos, un fanzine prácticamente pagaba otro.
Luego llegó la nominación a Barcelona, el año siguiente el premio, y a partir de ahí nos dimos cuenta de que habíamos llegado a un techo… podíamos seguir sacando el fanzine hasta que nos aburriéramos, o hasta que no vendiéramos lo suficiente como para poder sacar el siguiente, o intentar algo que nosotros continuamente íbamos diciendo en prensa, y era la oportunidad de empezar a intentar normalizar el cómic en Galicia.
Después de muchas discusiones…. Nosotros somos un grupo pequeño y también raro dentro del mundo de la autoedición, porque yo soy el único dibujante y el resto son gente que no tiene nada que ver con el mundo del cómic. Sólo el librero, que a parte de libros vende comics… pero es una situación extraña… Dos son diseñadores gráficos, uno es profesor de instituto, el librero y yo.
Planteamos esto desde un punto de vista cultural y quisimos, a partir del Premio de Barcelona, intentar algo que nunca se había intentado en Galicia, y es tratar de empezar a generar un lugar donde los autores, ya no solamente gallegos, sino españoles, pudieran publicar sus tebeos, incluso cobrar algo por ellos, y poder publicar sus álbumes…
En este momento, todo el proyecto fanzine de BDBanda ha evolucionado a un proyecto editorial que está dando sus primeros pasos. BDBanda se ha convertido en una revista, de periodicidad semestral, que tiene dos ediciones, una en castellano y otra en gallego. Y hemos llegado a un acuerdo con una editorial, al principio fue con Kalandraka, luego se abrió un sello nuevo, Factoria K de Libros, para editar una colección de álbumes en castellano y gallego, característica porque el gallego es una lengua tan minoritaria que sería inviable a nivel comercial mantener una colección y pagar a los autores que publican en ella con una edición sólo en gallego; se venden muy pocos ejemplares, y lo máximo que hemos llegado a sacar son 3000 de un álbum, pero con la edición en castellano llegamos a un nivel suficiente como para mantenerlo.
Esta edición sale muy barata porque sólo cambiamos la plancha de texto, editamos el cómic… los 10.000 ejemplares salen de golpe y después 3.000 se imprimen en gallego, y el resto en castellano, por eso sale más económico.
Realmente, creo que la autoedición muy pocas veces se cumple, porque autoedición es editarse a uno mismo, y es curioso porque acabas editando a los que te gustan. Ahora mismo en BDBanda no publico, sino que estoy editando a otros, y no publico no porque no quiera, sino porque no tengo tiempo para hacer historietas… o dirijo la publicación o hago historietas para ella, porque aparte tengo mi trabajo profesional. Yo me encuentro con que deberíamos cambiar un poco el nombre, porque acabas editando otros, que editas porque realmente crees que esa gente merece la pena y otros no apuestan por ellos, o porque crees que se debería de hacer una línea que en el mercado no hay; ahora mismo tanto con la edición de álbumes como con la revista, estamos apostando por un mercado que creemos que está abandonado, que es el mercado de todos los públicos, que pueda leer desde un niño pequeño hasta un adulto, y sobre todo el cómic de géneros, que se sigue haciendo en Francia pero que aquí está un poco olvidado. Y esto es lo que estamos haciendo en ambos casos, tanto en la edición de álbumes como en la revista.

MAX:
Nosotros somos los Muertos nació como revista en 1995; tuvo un precedente en 1993 como fanzine fotocopiado pero que hicimos sin ninguna intención de que tuviera continuidad. Sin embargo, en 1995 en España habían desaparecido prácticamente todas las revistas mensuales de los kioscos, y el panorama de la edición se había convertido en un desierto; prácticamente sólo se publicaba material extranjero y material muy comercial, y encima estaba llegando la gran ola de manga.
Así, nos encontramos que los de nuestra generación, que habíamos empezado a publicar a finales de los setenta, se quedaba sin suelo bajo los pies, y que las generaciones siguientes que ya habían estado apuntando, tampoco tenían donde publicar; es decir, no podíamos ver en ningún sitio el trabajo de autores que a los dos nos gustaban, y que además eran compañeros y amigos.
La idea fue darnos voz a nosotros mismos, en principio a nuestra generación. Además, como estábamos viendo que fuera de España, se estaba produciendo un fenómeno de dibujantes que se organizaban, un movimiento de renovación del cómic creativamente muy importante que se llamo alternativo, y nada de eso se traducía al español, así pensamos que se podían combinar ambas cosas y dar a conocer aquí lo que se estaba haciendo fuera.
De hecho, la primera idea fue copiar el sistema de L´Association en Francia, pensamos en crear una cooperativa de dibujantes para sacar adelante la revista. Pero por motivos puramente geográficos, al vivir en una isla, se hacia muy imposible reunirse con gente que estaba interesada en Barcelona, en Madrid, en Valencia,… era inviable reunirse, discutir, continuamente, y optamos por empezar sacando la revista. Esa fue la historia del número 1, en 1995.
A partir de ahí rápidamente nos dimos cuenta de que había una parte del tema edición que nos venía grande, la parte en la que la revista ya está impresa, y hay que comercializarla. Ni él ni yo servimos para esto, y empezamos a buscar editores amigos que nos pudieran ayudar en esta parte. Fue así como, a razón de un número al año, pasamos por tres editores distintos, editores que solo cumplían la función de aportar dinero y comercializar la revista; lo hacían además peor que nosotros, que es lo mas triste, y decidimos cerrar, por incompetencia general, con un número doble, con dinero de la Asociación Veleta, de Granada, y lo dejamos ahí.
Tres años más tarde, Pere había montado una empresa con un socio, y parecía que se daba la infraestructura necesaria para apoyar una nueva estructura. Decidimos mantener el nombre, cambiamos el formato, número de paginas, incluimos el color, y así como la primera época estaba basada en una especie de reivindicación de lo narrativo en el cómic, historietas con mucho contenido, en la segunda época nos fuimos, no al lado contrario, pero intentamos equilibrar y dimos mucha importancia a lo gráfico… de ahí nuestro el lema de gráfica radiante, que daba voz a esta intención.

PJ:
También me gustaría incluir que nos planteamos también diferentes cosas. A Max se le ocurrió la idea de ser una especie de revista-huésped, buscar en cada número una revista, un periódico, una publicación, no de cómics, diferente, que nos acogiera. Evidentemente era una idea mucho más compleja que editarla con una financiación fija en cada número, y la descartamos enseguida
Después de la experiencia de los primeros números, que fueron como muy sobrios, con un contenido muy oscuro… nos dimos cuenta de que NSLM estaba cayendo en un punto que carecía de humor y alegría. Como a nosotros nos gusta dibujar y disfrutamos dibujando, y creemos que es un espacio de felicidad, pensamos que esto tenía que reflejarse. Como empezaba a haber en España suficientes sellos independientes, pequeños sellos, que editaban monografías, decidimos editar la revista de una forma más gráfica, más abierta, donde la experimentación del dibujo en sí se viera reflejada, y no solamente la narración.
Digo a veces que hay una guerra entre narracionistas y experimentosos, son dos sectas que no se pueden ver una a otra, están en lucha… Tanto a Max como a mi, como a más gente, nos gustan las dos cosas, los buenos experimentos y las buenas narraciones, y tanto apreciamos un cartel que chupe de la estética del cómic como las imágenes de Bastian o gente así, y creímos que esto no se reflejaba en las revistas de cómic y que había un público atento a estas cosas.
También se ha dicho respecto al dibujo, y así como en el arte se recupera el oficio o la actividad del dibujo, queríamos reflejar el dibujo como expresión en si misma, no solamente subordinado a contar historia. Y por eso dimos color a la revista, un formato un poco más grande, y cabida por este tipo de cosas…
Creo además que los dibujantes de este ámbito, independiente, alternativo, de nuestra generación y más jóvenes, están teorizando con su propia práctica… cuando dibujan están creando teoría nueva, sobre cómo hacer el cómic y explorando los márgenes de la historieta, hasta dónde se puede llegar hasta casi disolver el cómic… Y todo esto tenía que reflejarse de alguna manera, y si al principio pedíamos a los autores que no nos hicieran ilustración, que hicieran cómic, en la segunda decidimos abrir el campo, y trabajar en diferente sentido.

AC:
Volviendo más a la teoría como decía Pere Joan, lo que es evidente es que contáis dos experiencias bastante diferentes, hay autoedición como respuesta a la no edición, una plataforma editorial que permita a los autores expresarse, cosa que es diferente a experimentos anteriores, como Rambla o Metropol, que era una solución más comercial, los dibujantes pensaban que les iría mejor haciéndolo ellos que siendo editados por los editores que había en ese momento.
Vosotros tomáis una decisión diferente marcada también por el mercado, por la inexistencia de mercado, mientras que las experiencias que contaban Juanjo el Rápido y Kiko da Silva son diferentes, parten del hecho de que quieren hacer algo y se ponen a hacerlo y ya está.
Kiko da Silva decía que estaba editando a otra gente y no así mismo, en realidad estaba haciendo de editor y no de autoeditor, y vosotros también estabais haciendo de editores para otra gente… Se da también el hecho curioso de que, por ejemplo, Max edita Bardin con Inreves, pero cuando tiene cerrar ese ciclo en un libro lo edita con su editorial habitual.
De tal forma que os pediría que, visto que las posibilidades son diferentes, ¿tendréis algún tipo de definición de la autoedición?, ¿qué veis como autoedición?, ¿qué es la autoedición?

PJ:
Creo que en nuestro caso es publicar lo que no se puede publicar en otros sitios. Es una definición por reacción, porque no niego que me edite una gran editorial, pero si me hago un libro que creo que el formato tiene que ser DIN A3, no me lo edita nadie, me lo edito yo… o cuando hicimos en fotocopias, y cuando creemos que tenemos que editar a otra gente, pones en principio tu propio criterio a un criterio comercial… son unas prioridades en lugar de otras.

KS:
Esa definición es curiosa, porque realmente a mi me convence más que la de editarse a si mismo. Creo que al editar a otras personas que a ti te gustan y no ves, realmente lo que estás generando es una visión personal del cómic en general, crees que falta eso en el mundo del cómic y lo pones en circulación.
Lo que sí que es distinto es el caso de cuando estas historietas las haces por encargo, porque creo que hay dos fases, cuando te mandan las historietas y las seleccionas, y ahí haces como un filtro de lo que vas a sacar en la publicación, a cuando llamas a unas personas determinadas, que quieras o no tiene más que ver con el mundo editorial tradicional, porque sí que hay unos parámetros, a lo mejor no comerciales, pero sí artísticos, a los que quieres dar una unidad, y quieres dar una coherencia a ese producto final.

PJ:
Y en el caso de que estamos hablando, sobre la diferencia entre fanzine y autoedición, es que el fanzine está hecho por gente no profesional. En nuestro caso teníamos claro desde el principio, desde el número hecho en fotocopia, que publicar era una salida para los profesionales que no tenían otra salida en aquel momento…
Un lema que teníamos era que “los muertos tienen que ser más rápidos que los vivos”, porque teníamos que encontrar rápidamente lo que estaba fuera y no se publicaba… Pero estaba dirigido para los profesionales, para dar cabida a los profesionales…
Evidentemente ibas recibiendo cosas de gente aficionada, que estaba empezando, y empiezas a publicarlos, pero en principio no era esta la salida, y esto puede ser una diferencia también entre fanzine y autoedición.

MAX
Yo veo otro aspecto, y es que cuando ha dicho que lo hacíamos para dar una salida a autores que no la tenían, en principio nuestra intención no era dar una salida económica sino creativa, es decir, era por amor al arte. Nos emocionaban cosas que hacían compañeros nuestros, y pensábamos que era un crimen que quedaran sin publicar.
Y de rebote eso conlleva a que estás ayudando a crear, estás haciendo visible un movimiento artístico, que se está fraguando bajo la superficie. En este sentido, la autoedición, en general, es el camino por el que aparecen las vanguardias; nunca va a ser la industria comercial la que descubra las vanguardias. Las vanguardias se descubren siempre en la autoedición, y cuando empiezan a subir es cuando las editoriales comerciales se empiezan a interesar, cuando huelen dinerillo.

AC:
Pensáis entonces eso que han teorizado los franceses, que la industria siempre ha visto el comic como una mercancía, rigiéndose por las mismas leyes que se rige la mercancía, y que el cómic se abre campo siempre rechazando esas leyes, haciendo un poco lo que comentábais, como los formatos… hablábamos de L´Association que puso sobre la mesa el formato más pequeño, en blanco y negro, con un número limitado de páginas, que ahora ha sido absolutamente absorbido por la industria comercial..

MAX:
Sí, pero la industria ha absorbido la superficie del tema, pero no la profundidad… si autoeditas a otros editores, estás tan interesado como ellos en que el producto que salga sea tal y como él lo ha querido, lo ha pensado y lo ha concebido. Si hay que gastarse dinero en un papel especial porque el autor lo cree, pues tienes que hacerlo…
Esto lo que diferencia que la gran industria asimile esto, porque la verdadera industria puede asimilar autores, puede editar sus libros, pero ¿cómo los edita? Hay diferencias notables…

AC:
Tiene una parte de artesanía, cuando editáis… porque cuando decís que llevabais el producto justo hasta ser llevado a venta, buscabais vuestras cosas, hacíais lo que queríais, creabais, diseñabais, maquetabais, buscabais formatos… y luego era la parte donde teníais que buscar plataformas para el producto… Esto lo hacíais como artesanía, como parte de la labor, ¿os gustaba hacer esto?, ¿forma parte de la labor como editor?

MAX
Un autoeditor serio debe ser capaz de asumir esta labor, y creo que uno de nuestros errores fue no querer asumirla en serio, salvo en los últimos años con Inrevés.

PJ
Porque había otra persona que no es dibujante, que es ajena al mundo del cómic, y que lleva la comercialización, y a medias con Sins Entido. Creo que está bien que haya gente, como asunto práctico, buscar gente que no sea del mundo del cómic para los temas difíciles de la comercialización, buscar a alguien que sepa de cada sector, porque normalmente el dibujante está con sus cosas y con sus ideas, y como aprecia mucho su obra cree que sólo con exponerla al publico tiene una repercusión. Esto se da en muy pocos casos, sino que pasa desapercibido muchas veces.
Está bien buscar gente que sea especialista en difusión de esto, distribución, comercialización, publicidad del producto, pero es interesante que tengan un conocimiento del mundo del cómic, porque si no, no saben dónde moverse, y es una confluencia de conocimientos difícil de encontrar. Y que sea afín a los gustos de los autoeditores, que es donde puede fallar la comercialización del producto.

AC:
La gente de Strapazin decía que inventaron el sistema de hacer adhesivos como sistema publicitario y de venta. De una forma u otra habéis recurrido a ayudas, ayudas de editoriales para comercializar aunque sin demasiado éxito en los primeros tiempos… también comentabais sobre tres números con tres editores, lo que indica el grado de efectividad.
Por otro lado están las ayudas públicas, que comentaba Kiko, y en el caso de Juanjo también ha estado apoyado por editoriales profesionales...
¿Creéis que es necesario para la autoedición buscar financiaciones ajenas a lo que es la venta en si?, ¿qué pensáis que eso puede desvirtuar el producto?

JR
Es bueno buscar financiaciones pero no es imprescindible. El problema es que a largo plazo, sostener un tebeo como el que hacemos nosotros, solamente con las ventas, es imposible, porque no olvidemos que vivimos en España y somos los negros de los negros de los negros. La gente en España no lee, o lee muy poco, y si además tenemos que hablar de tebeos, se leen mucho menos tebeos que libros, y si además hablamos de un tebeo alternativo para adultos, es el colmo de los colmos; y si encima se maneja por unos canales underground, que son prácticamente las librerías especializadas, somos el piojo de Papa Pitufo, no somos nadie.
Es muy difícil solo con ventas mantener ese nivel que quieres, no para hacerte rico, sino primero para financiar el fanzine, y luego poder pagar poco, o regular, o mucho en el mejor de los casos, a los autores. Las subvenciones hasta cierto punto son útiles pero hay que tener en cuenta el papel de los lectores. Si haces una revista y vendes 800 ejemplares, a lo mejor no tiene sentido hacerla… o sí… esto puede ser otro debate.

PJ
Yo creo que se puede hacer, es lícito buscar… si la independencia no te viene condicionada en contenidos, en lo que quieres sacar, por una ayuda, se puede hacer… Strapazin mismo ha dicho que, gracias a una exposición que se hizo sobre ellos mismos, vivieron varios años, y esto es una buena salida.
Y se puede buscar en las instituciones… En el mundo de la pintura clásica se ha hecho siempre; Caravaggio pintaba para el clero, e introducía su gente descalza y sucia, sus prostitutas como vírgenes, era perseguido por la iglesia mientras que alguna gente de la iglesia lo protegía. Esto siempre es un juego que está en todo y se puede jugar a él…

KS:
El tema de las subvenciones es un poco peligroso, porque al pensar que te van a dar una subvención a veces, antes de que te censures ya te autocensuras para no perderla, con lo que estás perdiendo un poco de esa independencia que se supone que tiene que tener el autoeditor. Está bien la subvención, sobre todo cuando se trata de empezar a hacer algo que a lo mejor no se podría hacer de otra manera, como editar en una lengua minoritaria…
Lo que pasa es que creo que esas subvenciones hay que saber que llegará un momento que no puedas contar con ellas, porque un año te la dan y otro año no, y tienes que buscarte otras vías. Nosotros lo que llegamos a hacer es intercambios con colegios y bibliotecas, ofrecíamos charlas y talleres a cambio de que nos compraran un número de ejemplares al año, y eso durante los dos últimos años nos funcionó muy bien, y es algo que mantenemos ahora con el formato revista… hacemos cuatro o cinco charlas, y en vez de cobrarlas nosotros, las cobra la revista.
De todos modos creo que el autoeditor, al fin y al cabo, cuando busca financiación no tenemos porqué pensar solo en la autofinanciación del estado o de la editorial, sino que hay otros tipos de financiación que pueden funcionar. Por ejemplo, en el número 1 de BDBanda de la segunda etapa, hemos conseguido un dinero sólo por hacer publicidad de una película, la de Miguelanxo Prado… No es que hayamos pedido un dinero por un anuncio, sino que les hemos dicho que vamos a hacer una entrevista a Miguelanxo Prado, vamos a cubrir esto y podemos poner un anuncio, pero necesitamos un dinero para poder financiar esta revista. Y no hubo ningún problema, sino que vieron un modo distinto de hacerse publicidad, que no era solo poner una página en una revista, y al mismo tiempo no te compromete tanto a la hora de gestionar los contenidos, sobre todo cuando escoges tu de qué vas a hablar en la publicación.

PJ
Creo que no es lo mismo publicar en Suiza que publicar aquí, que es un mercado muy móvil y que cada varios años cambia mucho. Nosotros nos pusimos a esto por lo que queríamos decir, no pretendíamos que funcionara económicamente, ya lo sabíamos… Los de Strapazin también decían que no quieren enriquecerse con esto, sino que es por una iniciativa.
Nosotros publicábamos cosas que no nos gustaban exactamente, pero creíamos que era necesario que se conocieran porque eran interesantes en su momento… Para mi es interesante la motivación, y el panorama que hay ahora en España es muy curioso, porque las revistas que hay ahora, y hace años no existían revistas profesionales o semi-profesionales, son muy diferentes todas. Decías que BDBanda quiere llegar a todos los públicos, y esto es una novedad en el mundo de la edición del cómic de ahora, y más desde un autoeditor o editor pequeño.

KS
Estamos en un momento en España en el que se edita más comic experimental que cómic comercial, y ahora hay que hacerlo al revés… Tiene que haber este tipo de cómic, que está muy bien, pero hay otro tipo de cómic que no lo publica nadie, y no lo hace nadie en España…

PJ
Es un aspecto de pura ecología, de equilibrar, de biodiversidad… pero estamos equilibrando siempre, somos el contrapunto, pero esto es lo que hay, y supongo que disfrutamos haciéndolo…

AC
La autoedición no necesariamente es autoría, en el sentido que lo entendemos nosotros, sino que se puede ser editor porque se piense en una situación comercial más estable, en teoría, porque luego no resultó, en los años ochenta, cuando se juntaron los dibujantes de Rambla o de Metropol… y pueden ser muy exitosas, como cuando se juntaron los dibujantes de Image americana, que no pretendían hacer nada diferente de lo que estaban haciendo sino hacer más de lo mismo pero que el dinero fuera para ellos, cosa que es muy lícita y no hay nada que objetar desde ese punto de vista.
Todos vosotros estáis en la autoedición bajo presupuestos ideológicos, no necesariamente como Strapazin surgidos de un movimiento, sino surgidos por una necesidad expresiva fundamentalmente, que es la de los años noventa… Sobre esto hay un libro muy bueno, que es “El arte de la resistencia” de Pepe Gálvez y Norman, que habla de la autoedición en España, de las experiencias que hubo…
Es una necesidad ideológica expresiva, de hacer lo que pensabas que no podrías hacer en una publicación que ya existiese. De alguna manera además creáis prácticamente todas las revistas que existen… cuando dices que ahora ya hay muchas revistas, pero quitando probablemente El Manglar, el resto son autoediciones en ese sentido…
Esto, ¿qué os parece? ¿es un hecho reflexivo, ideológico, el hacerlo? ¿es un hecho de necesidad, surgió así? ¿es porque no tengo donde hacerlo?

JR
Surge en un momento dado por algo. En los ochenta te encuentras con una cantidad de revistas impresionante, llegó a haber en el mercado 20 o 25 revistas que fueron desapareciendo, defenestradas, hasta que quedaron una o dos… En el momento que una generación de autores quiso publicar en revistas, que al parecer es la mejor manera de bregarse un poco en esto, pues ya no había nada…
Y a mi en una revista catalana me hacían esta pregunta y ponía un símil muy inteligible… Era como imaginar que en el mundo dejase de interesar el futbol, que una mañana te despiertas y la gente se levanta por la mañana y ya no le gusta el fútbol, y el Marca ya no lo compra nadie, y en los telediarios empiezan a quitar la sección deportiva porque ven que baja el share cuando empiezan a hablar de esta gente… Si el futbol deja de interesar, ya no puede haber partidos, y a esta gente la tienen que ir despidiendo y quedarían los clubes pequeñitos, los del barrio, y Ronaldinho tiene que ser monitor de un gimnasio, y Beckham pondría una tienda para hacer footing… Pero claro, Ronaldinho seguiría siendo un genio del balón, e iría a recoger a su hijo al colegio y se encontraría con Beckham y le diría… “tío, tenemos que quedar un día para echar un partidillo como cuando nos pagaban por ello”. Y se juntan los sábados por la mañana y siguen siendo capaces de jugar, pero como ya no les pagan por jugar lo hacen por amor al arte…
Eso pasó un poco en mi caso, que es Idiota y Diminuto… hubo mucha gente que no había publicado nunca que salió en esa revista, pero también había gente genial, como Max, como Miguel Calatayud, que publicaban porque había cosas que ellos hacían que no sabían donde publicar porque las revistas se habían acabado. La necesidad que había era la de dar el toque al balón, la de seguir contando historias, de 3, 4 o 5 páginas, que es más fácil que hacerse un álbum de 64 páginas, es más cómodo pero igual de bonito, en revistas que habían dejado de existir, porque en aquella época creo que solo quedaba El Víbora.
De hecho, es absolutamente vergonzoso, y también una suerte, que el primer número de NSLM fue en formato fotocopia, que después creo que Berenguer lo sacó en la revista. Llego tarde, vosotros fuisteis más rápidos que los vivos…
La gente seguía teniendo el talento guardado dentro de sí, seguía teniendo su cerebro, sus ojos, sus manos funcionando como siempre, pero no había soportes donde sacar este material, y ahí surgieron los fanzines o revistas semi-profesionales. En mi caso era un fanzine, pero en su caso era una revista que pagaba poco, pero pagaba, y que a mi entender tendría que pagar mucho más. Pero la pena es que haces un trabajo magnífico, y en vez de comprarlo 40.000 o 50.000 personas como puede vender El Jueves, lo compraban 1500-2000 personas… el trabajo es el mismo, la calidad es la misma, pero necesitas llegar a más publico para que aquello se convierta en una profesión, que es lo que faltaba entonces.
Ahora hay mucha más edición que nunca, pero las revistas están tendiendo a desaparecer, y ahora lo que se lleva es la novela gráfica. Pero lo que quiero es que esta gente como Luis Duran, Santiago Valenzuela, que toda esta gente que saca este material a la calle, tengan mejores ventas, porque mientras sigamos vendiendo lo poco que se vende, a pesar de que sale una cantidad ingente de libros, vamos a estar manejándonos en los límites de la autoedición. No siempre nos vamos a tener que autoeditar, porque siempre habrá editores un poco trastornados que quieran meterse en esto no por negocio sino por amor al arte, pero siempre vamos a caminar por ese filo tan triste que está entre morirse de hambre o hacer cuatro cosas de vez en cuando para matar el gusanillo del querer contar cosas, del querer narrar.

AC:
El vuestro, ¿fue más ideológico también?

MAX
Sí, creo que sí; los dos coincidimos bastante en esto. Creo en el punk, en el do-it-yourself, no como exclusiva ni por nada, ni pretendo ser punk, pero creo que cuando te interesa algo y ese algo no existe, no te quedes de brazos esperando a que otro lo haga, hazlo tú, y eso me parece una actitud ideológica, y creo que esto hace avanzar el mundo, y el arte especialmente.
A mi me parece una actitud de combate, y es la que recomiendo siempre a todo el mundo. No esperes que te vengan a poner las cosas, si te interesan tanto, ve a por ellas….

PJ
Yo no soy tan punk, pero a veces me apunto a carros que pasan por ahí…. Creo que las revistas, la autoedición, en las condiciones que sean, permiten que sea una autoreflexión sobre el propio trabajo…
Los dibujantes son más conscientes… es un tipo de gente que tiene una actitud que no se puede dar en otro campo, que es el de publicar solamente en otro tipo de editoriales, que no se descarta y no todo el mundo tiene ganas porque te cubren bien, si te editan bien, estás contento y tienes una gran difusión, y es otra forma de trabajo… Pero en la autoedición, en la revista, estás creando una opinión, aunque solo sea recopilando ciertas cosas, juntándolas, o maquetándolas de una cierta forma.
Los que estamos aquí somos autoeditares de revistas, aunque ya hemos publicado nuestras propias monografías, o monografías de otros… La diferencia está en que juntando este producto estamos creando una cierta escuela, una tendencia, una reflexión sobre el medio, el cómic, que no se crea solo con los álbumes…

MAX
Yo lo tenía especialmente claro porque venía de El Víbora, fui uno de los fundadores, los dibujantes que estábamos durante la fundación…Pero es cierto que durante los tres primeros años El Víbora era una especie de comuna anarquista en la que todo se decidía entre todos, y el editor figuraba como editor, que ponía el dinero que le dejaba otro editor, por cierto… Pero poco más, no dirigía nada…
Confieso que han sido los mejores años de mi vida como dibujante, nunca me lo he pasado tan genial, en esos años en los que a lo loco, y sin ningún objetivo fijo, entre una panda de autores levantamos una revista con pies, con cabeza y con interiores. Yo llevo eso siempre pegado encima, y ya sé que es irrepetible, pero pienso siempre que es la ilusión hacia la que tienes que tender, a este punto de efervescencia en que se cree algo nuevo…

AC
¿Cómo han sido vuestras relaciones con las plataformas editoriales con las que habéis colaborado? En la última etapa estabais con Sins Entido… ¿cómo funcionaba?

PJ
En la última etapa empezamos con Inreves, una empresa mia, no especializada en cómic sino en difusión socio-cultural… Mi propia empresa no se metía en mi cómic, en la revista, la comercializaba pero no se metía ni en los contenidos ni en nada… Con Sins Entido se coproducía al 50%, y ni Sins Entido se metía en NSLM. Éramos Max y yo, y Alex Fito como director adjunto, y la elaborábamos como mejor queríamos, gracias a los contactos de Max con este grupo de autores internacionales, que son afines a este tipo de cómic…

MAX
Nunca hemos tenido interferencias, en el sentido de que nadie quisiera intentar dirigirnos… no lo hubiéramos admitido por otro lado…

AC:
¿Es casualidad o es buscado que, en la primera etapa utilizasteis un formato que no estaba para nada de moda y que funcionaba, que era el formato libro, y justo cuando se puso de moda cambiasteis a un formato grande…? ¿Esto es casualidad, o por llevar la contraria?

PJ:
Si… es porque nosotros a veces decimos que salimos para encender un fuego o para apagar un incendio… tanto servimos para una cosa como para otra… Salimos porque no existía este formato. Tampoco es que nos absorbieran a nosotros, sino que multiplicaron en otro sitio este formato…

MAX
Es complicado porque nuestra manera de actuar al menos está siempre en el suplir lo que no hay, lo que nos interesa y no hay… en el momento en el que está por todas partes este formato pensamos en qué otro formato bonito no hay, y nos gustaría… y es este otro y lo hacemos.
Lo que pasa es que eso inevitablemente nos lleva a una especie de callejón sin salida que es la radicalización… Nosotros no vamos a competir, no es nuestra vocación, sino que tenemos que ir a buscar a los autores más raros, y más extraños, con lo que la revista es cada vez más rara y la compra menos gente… Es uno de los motivos por los que hemos decidido cerrar, porque ya estaba viendo en mi cabeza los siguientes números, y podían ser bastante intragables…

PJ
Yo disiento de esto…. creo que hemos sido poco raros, porque somos demasiado contemporizadores dentro de un cierto… vamos a publicar cómic y al mismo tiempo ilustración, más o menos bonita y un poco rara, pero no es lo suficientemente rara, y el producto queda en una tierra de nadie, y quizá tendríamos que haber sido más raros, más radicales… a lo mejor es que no sabemos ser tan radicales como pensamos…

AC
Y hay un punto que, por mucho que te radicalices y estés ideologizado, tu mente tiene que funcionar así… En qué punto está el pensar que no voy a vender nada de nada, que me los voy a comer, o lo que yo estoy haciendo es tan raro que ya sé que me lo tengo que comer, porque no puede haber tanta agua en la piscina para lo que hago…
Supongo que cuando eres tu el que te lo haces, bueno… te da lo mismo, pero cuando estás manteniendo una revista, y a una serie de gente embarcada en ese proyecto… ¿qué pesaba en vuestra decisión ese punto económico?

MAX:
A mi me pesó un 100% que, desde el número 8 al 15, no ha habido manera de subir el precio por página de los autores, que ya era ridículo de por si, unos 42 euros por página, y no había manera de subirlo…. Te acabas sintiendo mal, no puede ser…

PJ
Y había también otra cosa que nos sorprendió… planteamos la revista como un catálogo intemporal, y pensábamos que aunque estuviéramos en el número 12, la gente podía comprar igualmente el número 8 porque funcionaba como un catálogo, como un libro de arte, que encuentras en cualquier librería especializada en arte…
Y esto no se daba, se compraba el número recién salido, y no seguían saliendo números anteriores… En cierto modo funcionaba como revista cuando nosotros editábamos algo con lomos, con una cierta estética para que pareciera como catálogo, un algo intemporal… no una revista.

AC:
Y tu, Juanjo… ¿cómo fue tu experiencia con tus socios?

JR:
Mi relación primera con un editor fue con Jesús Moreno, cuando sacamos los primeros cuatro números de TOS, y fue tan buena que hasta quería pagarnos al otro director y a mi por hacer el trabajo, nosotros nos negamos a cobrar, y no cobramos nada por hacer el trabajo a pesar de que él se empeñaba en pagarnos… Llegamos a un acuerdo por cuatro números, y esos números se cumplieron sin ningún problema, y luego no hubo una ruptura sino que cada uno tenía unos intereses diferentes, y decidimos no renovar ese acuerdo.
El acuerdo con Astiberri fue más cachondo todavía porque no conocía a nadie, cogí un número de la revista Trama y llamé por teléfono… Me presenté, me conocía, le hablé de la situación, y me dijo que estaba interesado pero que tenía que ir a Bilbao a hablarlo… Me llevó a su casa, dormí allí, quedamos con su otro socio, y lo de ser de Bilbao lo entendí perfectamente, hablando de gramaje, de ejemplares,…. toda la negociación fue al revés, yo quería unos mínimos y él me daba unos máximos…
A partir de ahí el negocio que me preocupaba de verdad era que este hombre se arruinase, pero lo veía como una cuestión de prestigio… Cuando acabó el proyecto de TOS, porque ya era inviable, fue también consensuado el sacar Humo adelante, con el que no hemos tenido ningún problema, nos hemos puesto de acuerdo,… hasta que me llegó un mail en el que me hablaba de las razones por las que ya no podíamos seguir adelante, y yo lo entendí perfectamente porque creo que bastante esfuerzo con estos proyectos que, aunque no sean tan raros, sí son igual de inviables desde el punto de vista de la industria, entendiendo industria como que hagas un producto, que ese producto se venda, y dé de comer a los autores, que son lo importante, sin autores no hay nada. Es importante el maquetista, el director, pero sin autores no hay tebeos, y nunca he conseguido que los productos que yo he producido den de comer a alguien, ni siquiera a mi mismo…. pero estoy muy contento con Astiberri y Sins Entido.

AC
Y tu, Kiko, tus relaciones con los asociados ¿cómo es?

KS
Yo es que soy de otra generación… Cuando nací Franco ya estaba muerto, y quizá soy menos rebelde, y cuando empezamos con BDBanda nunca me había planteado las cosas que me llevo planteando estos dos últimos años, y cuando empezamos con esto de una manera un poco más seria, que ya no era quedar los fines de semana, echarnos unas risas y sacar una revista, lo que me interesaba de verdad es que los autores cobrasen por su trabajo, aunque fuera muy poco, pero que cobrasen, porque lo que tenemos que hacer los autores cuando nos dedicamos a esto es dar ejemplo, o intentarlo al menos.
Nosotros lo que intentamos también, y por eso el formato revista sigue una y otra vez, es hacer que los propios autores tengan donde formarse. Está muy bien editar grandes libros de novela gráfica, pero uno no nace haciendo cien páginas de golpe, tiene que tener una formación, y las publicaciones periódicas tienen ese sentido… Los fanzines para cuando estás empezando, y las revistas para cuando ya quieres dar un paso a la profesionalización.
Cuando nos planteamos hacer esto de modo más serio, lo primero, lo que estaba en primer término de la negociación, era que los autores cobraran. Esto fue aceptado por la editorial, hicieron cuentas, y había números encima de la mesa, yo llevé todo mascado, y sabía que la cosa podía salir mal pero que si salía bien a la editorial no le iba a perjudicar, sino que le iba a salir un cierto beneficio.
Esto fue en 2004, y ya llevamos seis álbumes en dos idiomas, estamos preparando la primera novela gráfica, que saldrá ahora en el mes de noviembre, y beneficios está dando, sino no seguiríamos así.
También hay una imposición mía, y es que quería que cobrasen 10% de derechos, porque si yo como autor hago algo que me perjudique a mi como autor soy gilipollas… si estoy pidiendo un 10% para mi, cuando voy a un editor, cuando yo esté editando quiero que, como mínimo, se dé eso…
Y en la revista también lo estamos haciendo así, estamos haciendo un mínimo, de 60 euros página, pero el acuerdo al que hemos llegado con los autores es que esto es de pre-producción, luego se firma un contrato y luego hay un adelanto de derechos y un 10% a mayores… Lo que nosotros pretendemos con la revista es que los autores, al preproducir, cobren, y no es que suponga un mayor número de dinero, pero sí proporciona al autor un beneficio antes de que salga ese álbum publicado, porque no tiene que esperar a tener las 48, 60, 100 páginas de la historia acabadas para cobrar. Al mismo tiempo, si son 64 páginas, es casi medio millón de pesetas más de lo que se suele pagar en el mercado normal…
Yo creo que por eso las revistas no deben desaparecer, porque tienen una función, y la función es palpable. Y hay otra opción, y es que los propios autores profesionales, los que llevan toda la vida trabajando, no tiene porqué hacer historietas largas, y las revistas están para eso… es como si un director de cine no pudiera hacer documentales o cortometrajes, es otra manera de narrar, a lo mejor no es tan comercial o no da tanto dinero como hacer un largometraje, pero sí que tiene una función…
Además es curioso que muchos de los autores que han pre-publicado sus historietas cortas con nosotros, sí que han funcionado a nivel comercial recopilándose en volúmenes, así que algo tiene que funcionar ahí, en el formato revista.

AC:
Os autoeditáis y os editan… ¿de qué manera tomáis la decisión de uno u otro? Un caso sintomático es el de Max, que la prepublicación te la hiciste tú y la publicación se la diste a tu editor de toda la vida…

MAX:
… yo tenía un personaje nuevo, quería editarlo de una manera que en ese momento sabía que a nadie le podía interesar, entonces me dije, me lo edito yo mismo, y así hice los dos comic-book de Bardin, que funcionaron el primero muy bien y el segundo no…
Yo decidí que a la hora de sacar un libro no quería autoeditármelo, sino que no quería estar pendiente de todo el trabajo de post-edición, así que pensé en ofrecérselo a un editor, pero puse mis condiciones, y las aceptó… si no hubiese encontrado ningún editor que las aceptase, lo hubiera editado yo…

KS:
El único caso en el que se pude decir que me autopubliqué fue Fiz, un comic para niños muy pequeños, escatológico, políticamente incorrecto, y recibía cartas al director cuando se publicaba en una revista de La Voz de Galicia, de público apasionado, mientras que los padres, y la gente del opus, me querían quemar vivo…
Solo hubo una manera de probar que eso, a nivel comercial, funcionaba, y fue metiéndolo en la colección que iba a sacar… no me equivoqué, llevamos cuatro ediciones de ese libro, y es el que más se sigue vendiendo y del que ahora mismo tenemos una segunda entrega en preparación….